8 mar. 2009

Los príncipes azules no existen. Sé feliz, mujer.

A mediados de los sesenta, dejó de asistir al colegio.
Cuando su madre iba a lavar al río, ella debía quedarse en casa, preparando la comida y haciendo las tareas típicas diarias de los hogares pobres, en la posguerra española.
Empezó así, faltando de vez en cuando a clase. Con doce años ya no volvió.
Era la segunda de cinco hermanos en el seno de una familia de pastores.
En realidad, ella se sentía primogénita. A su hermano mayor "le temía más que a un nublao", no había una relación de cariño fraternal. La daba órdenes y "la volvía la mano" si le llevaba la contraria.
Los privilegios que otorgaba el machismo, eran observados, impasible, por su madre. De hecho la infancia que ella tuvo fue aún más dura, era la disculpa recurrente.

Recibió tantos palos ya de niña, que con quince decidió salir del pueblo. Como tantas muchachas de su generación, se marchó a servir a la capital.
Contaba miles de anécdotas de sus años de doncella en el Feygón. Muchas de ellas tienen relación con mi visión de la clase rancia de la aldea. Gente que va a misa todos los domingos pero que a diario jode al prójimo más débil a su alcance...
Lo más triste es que ella, desde su asumida y frustrante ignorancia, recordaba con cariño a varios de ésos hijos de puta que limitaban su ración de carne a la hora de sentarse a comer.
Así conoció al padre de sus propios cinco hijos. Una persona también maltratada por la guerra. El futuro suegro había estado exiliado varios años y de regreso internó a la madre. En consecuencia, él vivió también una infancia de seminario franquista y desprovista de afecto paterno. Esto marcaría a fuego a sus hijos en los años de convivencia conyugal.
El día de su boda ella estaba disgustada. El corte que la peluquera había perpetrado contra su larga melena negra era uno de los motivos. Otro era que iba al altar embarazada y la daba vergüenza mirar a su padre, al que adoraba, a los ojos. Y otro era la manifestación explícita de su hermano desaprobando que se casara con ése.
Ella tenía 18 y él 21 años.
¿Cómo iba a saber ella que el hombre a quien amaba la causaría tanta desdicha?
Era una niña, como tantas de su generación, que salieron de casa pensando en hacer realidad sus sueños, y, huyendo de la pesadilla, se toparon con supuestos príncipes azules. Creían, con todas las ganas, en aquello que las inculcaron, en crear su propio hogar con sus reglas propias más justas. Se prometían no hacer lo mismo con sus hijas.
Y un buen día se vio sola. Sola y mal acompañada, puesto que su soledad estaba en la lucha.
Siendo como era ella, no podía permitir que la indiferencia de él hacia su propia sangre, afectara a sus hijos. Discusiones, reproches, depresión...
Incansable, nunca se rendía, capeando la violencia verbal y física y cayendo en ella irremediablemente.
De modo que cometió graves errores: sus hijos varones estaban impregnados... a menudo no la comprendieron, justificando las agresiones de él.
Su hija mayor tampoco se vio a salvo: las peleas con sus hermanos en la adolescencia eran frecuentes. Ellos creían justo que si trabajaban y ella "sólo" estudiaba, la comida o la colada eran responsabilidad de su hermana, así como estar las 24 horas del día cuidando de la benjamina.
A estas alturas, el agotamiento había hecho mella. El cansancio de vivir estresada siempre, fue acumulándose como los granos de un reloj de arena.
Ella hacía endiabladamente bien todo lo que le enseñaron por su condición de mujer...era la mejor cuidadora y la anfitriona más acogedora jamás vista...
¿Y si hubiera podido estudiar también, como siempre quiso?
Pero, dentro de lo aprendido, faltaba el cuidado de sí misma. Enfermó y se fue apagando.
Y se fundió, como muchas otras de su generación, derrotadas por el machismo sólo si no se las recuerda.
Y yo, a ella y a sus hazañas, las recuerdo todos los días.

Felicidades a todas las mujeres, por el hecho de serlo.

12 comentarios:

Victoria dijo...

A mí me encantaban los príncipes. Hasta que descubrí las oreos recubiertas de chocolate. Dios, ésas sí que están ricas.

;-D

NecioAtalayo dijo...

Dicen que uno/una no muere del todo hasta que no se la olvida. Hagamos un esfuerzo para recordar los testimonios de pequeñas luchas cotidianas. Mis respetos y un recuerdo muy cariñoso para todas las que cayeron, y muchos ánimo para seguir avanzando junto a las que han cogido con fuerza el testigo.
Eres la más mejor! No aspiro a ser tu príncipe azul, pero si a quererte como te mereces, reírnos y llorar juntos, ser compañeros y amantes...

Arnau dijo...

No sé si existirán los príncipes. Lo que sí sé es que existen unos principios, los de cada ser humano, y estos han de ser innegociables.

No dejes de abofetear nuestras conciencias, Evi. Nos hace falta. Siempre.

Small Blue Thing dijo...

Como dicen por ahí muchos vecinos nuestros, "eso fue hace muchos años y nosotros no lo hemos vivido".

Manda ovarios.

Queralt. dijo...

Sí, hace mucho tiempo de todo eso pero, las secuelas aún marcan la piel de muchísimas mujeres, demasiadas, para el año en que vivímos. Incluso las que se creen liberadas, arrastran más prejuicios de los que se imaginan...
Las que tenemos cierta edad, somos niñas enfermas que nunca sanaremos, es la factura que hemos de pagar por haber nacido antes de tiempo. Nunca, jamás, se hará justo reconocimiento a mujeres como la que describes, o como mi propia madre o la de muchas otras mujeres de mi edad que, habiéndonos revelado desde la infancia, gracias a ellas, también hemos tenido en casa el ejemplo de la contradicción y de la esperanza.
Te digo igual que Arnau, gracias Eva, por contar las cosas que cuentas.
Besos desde Madrid.

Queralt.

Capitán Tormentas dijo...

Muy bueno tu texto Evi, pero no seamos tan apocalípticos. Los príncipes azules existen, -de andar por casa y en zapatillas-… pero existen, El “machismo” no es una cuestión de género, sino de educación. Gracias a dios ya no vivimos a mediados de los sesenta, y a pesar de que sigue habiendo mucho tarao suelto, si quiero creer que hay otro tipo de hombre (y de mujer).
Un biquiño

Evitadinamita dijo...

Victoria, cariño, qué alegría verte de nuevo por la Blogocosa, ¡muack!!
=D
Te cuento: Yo de pequeña me moría por los huesos "animados" del príncipe Felipe...de la Bella Durmiente versión DisNey...
REPITO: Estaba enamorada de un puto dibujo animado, os lo prometo que tenía un cuento y me dormía abrazada a él; en lo que pudiera decirse eran los despertares de mi deseo sexual. MUY FUERTE. XS .
Como sustitutivo, me quedo con los pastelitos de la pantera rosa. ;D
Nene, ¿te acuerdas lo que te conté sobre el título y los consejos de Tito Fet para que aparezca el blog en los buscadores? No hay que creer en aquellos príncipes azules de los que habla la historia, pero no es mi sentimiento literal... Porque un compañero y amante que me quiere como merezco y me hace reír y llorar de felicidad, sí se aproxima a mi Príncipe Azul. Además, tú me has salvado, como el príncipe de la Bella Durmiente.

Don Arnau: Sus palabras me emocionan y las agradezco no sabe usted cómo, viniendo de quien viene, y me ocurre lo mismo con mi querida Queralt, que siempre da en la diana. Amiga: la protagonista es contemporánea suya, y también el texto está dedicado a tí, por supuesto, por pertenecer a ésa misma generación de luchadoras. Ahora mismo me emociono al decirte: GRACIAS! :*]
Pitu: A diario hay que convivir con gestos discriminatorios. Si abres la boca encima tienes que aguantar la banalización del asunto.
Hay que decirlo más.

No me diga éso, Capitán, que me está recordando a mis hermanos...y le diré que el mayor tiene treinta y tantos...
Se lo digo sin acritud: Ajústese a la realidad.
La diferencia es que, para mí, un sólo relato verídico, como lo es éste(que no es el caso por desgracia, hay muchisísimos más), es inadmisible en una sociedad sana y con igualdad de oportunidades pa tós.
Pero estoy deacuerdo en que, afortunadamente, hay muchos hombres, como los que por aquí venís (no está de más decirlo), que no sois como los que aparecen en el relato reflejados, o al menos intentáis evitarlo. Luego me reitero en lo que le decía al necio: el título es llamativo pero reconozco que no literal, sino literario (o ésa era la intención) ;)

Fet dijo...

Grandioso post, señora Dinamita.
Desgraciadamente, seguimos metiendo ese tipo de basura en forma de cuentos clásicos, cine made in jolibú tipo pritiguomans y detritus en papel couché.
Avanzamos, pero piano de cojones.

Evitadinamita dijo...

¿Qué decir querido Tito?
Los príncipes azules, en realidad,son obesos...;D
Gran honor el que me hace, muchas gracias.
Además, ya sabe que su opinión siempre me ha parecido lúcida como pocas, incluídos los chorrismos.
Un abrazo.

Queralt. dijo...

¿Gracias? Gracias las que usté tiene, amiga... jejejjeje
Yo no soy digna de que me dediques nada, te lo aseguro, pero te cuentaré algo que sí merece ser resaltado. Es sobre mi madre, pero podría ser de casi todas las madres de aquella época: mujeres que aprendieron a leer y a escribir con muchos más de treinta años, junto a sus hijos. Con humildad y con ganas de saber y sentirse "mejores" (aunque ellas ni sabían ponerle nombre a lo que sentían). Mujeres que, si hubieran tenido oportunidades, éstas, las habrían puesto en el lugar que les correspondía. Mi madre es muy inteligente, pero también es machista. Una contadicción de la que no ha sabido salvarse.
Creo que ya he hablado de esto así que, si me repito, lo siento.
Más besitos emocionados, querida Eva.

Queralt. dijo...

Eva, ¿qué es eso que dices del plagio? Yo no veo mucho la tele pero desde que me has dicho eso estoy ojo avizor para ver qué pasa con elgorriaga, pero no he visto nada...
Bueno, lo que sea ya se verá. De todas formas, lo de "pan y chocolate" es parte de nuestra cultura, creo.
Besitos de cereza.

Tinutxi dijo...

Tati, llevamos la sangre de la lucha en nuestras venas, y aprendidas vamos para que no nos achante nadie.

Seremos siempre tres serpientes.

Hoy daban "Volver" en la tele =)

El otro día vi en el cine el trailer de "Los abrazos rotos" y salía Famara y el juguete de los vientos de Tahiche, y se me caían lagrimillas de verlo todo, como cuando vi las fotos en ARCO, y me di cuenta de que nunca he visto una peli de Almodovar en el cine, y me hubiera gustado verla contigo, y hoy me he dado cuenta que vamos a poder ir con Giorgio cuando esté en Lanzarote porque la estrenan la próxima semana =)

Os echo de menos =)
te amoro ratona