1 sept. 2009

Terrorismo machista.

De nuevo ha sucedido. Suma y sigue. ¿Hasta cuándo? Quién sabe.
No parece que tenga un final cercano. Desde luego yo no soy optimista en este tristísimo e indignante asunto de la violencia machista. No en vano hay que soportar a diario que alguien minimice el impacto brutal con el que el sexismo golpea las vidas de tantas mujeres.

Perdón por hacerlo ahora, cuando en vez de usar el verbo 'asesinar' estoy utilizando el verbo 'golpear'. Y perdonen también por hablar de las que no mueren, al menos, físicamente, pero que llevan la tragedia cargada a las espaldas, incluso cuando han escapado de ella.
Perdonen por tratar el tema de este modo, cuando los padres aún lloran a Laura de cuerpo presente.
Perdonen por sentir tanta indignación hacia la sociedad que arropa a estos monstruos antes de perpetrar sus crímenes, cuando aún son asesinos en potencia pero ya exhiben su cruel tiranía.
Perdonen por creer firmemente que todos somos culpables y que los amparamos y educamos de una manera malévola (no, no cabe la inocencia a estas alturas) e irresponsable.
Perdonen por escribir aquí mi rabia hacia quienes recomiendan retirar denuncias, aunque algunos de ellos sufran el dolor de la pérdida después. Soy una bocazas, qué le voy a hacer, aún a sabiendas de que no es el momento más oportuno.
Somos unos hipócritas de mierda que, al igual que bramamos contra el capital desde el sofá, salimos en concentración silenciosa o con un puto lazo y aplaudimos los 12 meses-12 causas, mientras comentamos en el bar la sobrada que supone la ley contra la violencia de género (sí, de género, Arturito, a no ser que quiera el distinguido miembro de la R.A.E. considerar al hombre-machoman asesino por naturaleza y no por convención social-patriarcal), especulando que supone un peligro porque las mujeres van a hacer un mal uso de ella y a cometer perjurio a diestro y siniestro para enchironar al marido que no las quiera mantener a base de chanel nº5, o para hundirle la vida por venganza. Porque somos así: malas y vengativas por naturaleza. Todas. Sin excepción. Menos las que resultan muertas, claro. No tampoco, seguro que algo habrían hecho para merecerlo. Torres más altas han caído...que diría una que yo me sé.
Y como estoy abrumada de nuevo por los malos rollos que me despiertan noticias como ésta, y no deseo arrojar más barbaridades, sólo me queda lamentar de nuevo las muertes más recientes y acercarles la definición que cualquiera tiene a mano usando el puto google, para que no queden dudas de que, ademas de los nacionalismos bárbaros, tenemos problemas que son, como mínimo, equiparables en gravedad. Y se llaman de la misma manera, aunque muchos y muchas cavernícolas no lo reconozcan .

Terrorismo:

1. m. Dominación por el terror.

2. m. Sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror.

7 comentarios:

Crisis. dijo...

Las mujeres somos malas, vengativas, rencorosas, egoístas, celosas, dominantes, posesivas, cotillas, envidiosas...
lo mejor iba a ser meternos a todas en una jaula, y esperar a que nos matásemos entre nosotras.¿No?

No hay justificación... el que lo justifica,es igual de culpable que el que lo hace...

Small Blue Thing dijo...

Arroja, arroja, que hace falta.

Capitán Tormentas dijo...

Este es uno de esos casos donde no debería de existir jurisprudencia, ni legislación alguna. Donde a tomar por culo las leyes directamente, y si tu mataste a mi hija… ahora te mato yo a ti, y punto pelota. Y me quedo con mi dolor… pero más ancho que un ocho.

Rozonda dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Evitadinamita dijo...

Lo que yo quisiera saber es quiénes componen el entorno que recomendó a la muchacha retirar la denuncia.
Así no vamos a ninguna parte, Capitán.
Esto es como el lenguaje cuando se aceptan expresiones que no están en el diccionario pero que la gente utiliza con asiduidad.
No caben medias tintas. Tolerancia cero a la violencia para que se asuma que no hay disculpa posible.
Muchas mujeres no denuncian porque no se sienten respaldadas por quienes las rodean. Y así, no avanzamos.

Premaswarupa dijo...

que triste todo esto Evi...

Arnau dijo...

Jamás existió el eslabón perdido.